Desde los inicios de la humanidad el ser humano ha buscado en las fuerzas y seres superiores apoyo y explicaciones relacionadas con ciertos aspectos que al mismo, por su naturaleza, le son imposibles de comprender por medio del puro razonamiento.
Al encontrarnos con un fenómeno, sentimiento, visión o cualquier hecho inexplicable y cautivante los seres humanos siempre recurren a herramientas e instrumentos fantásticos tales como los mitos, las fuerzas superiores, las religiones, los cultos, las sectas y demás agrupaciones y fabricaciones sociales mediante las cuales consiguen el apoyo que la naturaleza les es imposible de brindar.
Es evidente que ante un mismo fenómeno los seres humanos van a presentar diferentes pensamientos y sentimientos, lo cual deriva en una segregación o mejor dicho, una segmentación la cual es evidente hoy en día principalmente en cuanto a los temas religiosos y espirituales.
Lo cierto del caso es que todos nosotros estamos en completo derecho de escoger y pensar lo que consideremos mejor, lo que nos haga sentir más cómodos, mejores personas y, lo más importante de todo, personas felices en este mundo en el cual estamos de mero paso, es una estancia efímera. No debemos jamás traspasar los límites de la intimidad de otros con el fin de inculcar o imponer pensamientos o dogmas.
Siempre hay que cosechar frutos de lo que nuestra propia vida nos da, nunca jamas crear diferencias ni disputas sobre las opiniones de los otros, por más erradas que las consideremos.
El mundo es uno solo, no todos somos iguales y eso es lo que hace que cada uno de nosotros sea único y tenga pensamientos y sentimientos distintos.
Disfrutemos de las diferencias, los matices, los colores y nunca, nunca tratemos de dividir o clasificar a los individuos de acuerdo con sus tendencias religiosas ni espirituales ya que los unicos que nos veremos privados de la verdadera libertad y felicidad seremos nosotros mismos.
Te falta el tema de investigación y las citas de referencia
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