Inicialmente, desde un punto de vista físico, es claro que si somos diferentes en muchos aspectos, sin embargo, si se puede decir que seguimos una misma línea de evolución que nos hace asemejarnos mucho en cuanto a algunos aspectos tales como las manos, los dedos, pies, dos ojos, entre otras cosas, que nos hace ver que ciertamente evolucionamos siguiendo un mismo camino.
Los homínidos son una familia de de mamíferos primates del suborden de los antropoideos, superfamilia de los hominoideos, entre los que se cuentan el hombre actual y todas las formas fósiles de primates capaces de fabricar utensilios.
Con los homínidos se produce una serie de transformaciones anatómicas decisivas. Entre ellas el bipedismo posee una importancia singular.
Ventajas: Tenía un mejor control del terreno, extendiendo el campo visual. Podía divisar desde lejos eventuales depredadores y buscar refugio a tiempo. Tenía además mayores oportunidades en la recogida de frutos y hayas para comer; la mano podía usarse para blandir palos o empuñar piedras, para defenderse o cazar.
El macho y la hembra: el primero se encargó sobre todo de la búsqueda de alimentos. El bipedismo, al ser un comportamiento adquirido, exigió una relación parental más estrecha.
Pasará todavía mucho tiempo hasta que las manos se utilicen según el deseo de la mente y puedan construir objetos manufacturados. Entonces sí habrá un salto cualitativo gracias a la cultura
No cabe decir de más, que para ambos primates la compleja vida social se asocia directamente con un notable desarrollo de su inteligencia por cuanto tienen o tenían que aprender a enfrentar las diferentes situaciones que se les presentaba.
En conclusión, es evidente que los Humanos y los Homínidos guardan una estrecha relación ya que, y quitando cualquier otro tipo de teoría religiosa, somos descendientes de lo mismo (primates) con la única diferencia de que, por patrones evolutivos, se ha evolucionado de manera peculiar para ambos, pero guardando prácticamente la misma línea.